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Inyectando agua salada en la vena de la vida
Reflexiones sobre la realidad líquida y salada en la que vivimos.

Categoría: en el Camino

06/05/2009 GMT 1

La Yihad continua

ghawar @ 18:23

Lo dijo RMS en una conferencia en Putzuzulo, el gazte de Zarautz: "El interés concentrado, aunque sea menor prevalece sobre el difuso aunque sea mayor".

Lo practicó victoriosamente Epaminondas en las batalla de Leuctra, creo recordar. De hecho, a partir de aquel momento se estableció el principio estratégico que debe de llamarse algo así como "superioridad local".

No importa lo grande o fuerte que sea tu adversario, si eres capaz de concentrar toda tu fuerza en un espacio pequeño y además le has estudiado y das precisamente en su punto débil, en su talón de Aquiles tu ataque será demoledor.

Todo esto viene a cuento de lo que pasó el día 6 de mayo de 2009 en la votación de las enmiendas Telecom en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. Días antes, desde la plataforma telemática hacktivistas.net se lanzó una campaña de envíos masivos de emails a los eurodiputados en los que con corrección se les pedía que votasen en contra de esas enmiendas, que salvaguardasen el derecho de los ciudadanos y ciudadanas a acceder a una internet libre y neutral. Impidiendo leyes como la de los tres avisos o enmiendas como la Harbour que permiten a los operadores filtrar ciertas páginas o contenidos de Internet.

El resultado fue un éxito. Parcial, relativo, limitado pero éxito al fin y al cabo. Máxime si tenemos en cuenta que los poderosos lobbies de la industria del entretenimiento habían concentrado su poder y, presionado a los eurodiputados y eurodiputadas.

Entre pasillos la opinión era que "ya estaba todo decidido" la votación no era más que un mero trámite cuando...

¡La Bomba!

Las enmiendas se rechazaron, no todas, por desgracia. La Harbour sigue en marcha, aprobada, pero por lo menos para cerrar una página o cortar el derecho de acceso a internet a alguien se precisará la decisión de un "órgano judicial" lo cual ya representa una garantía.

Pienso que de no haber estado las elecciones al parlamento europeo tan cernanas  a lo mejor los diputados y diputadas no habrían sido "tan" receptivos y receptivas al clamor popular.

Ahora toca dar publicidad a lo que ha pasado, y, lo que es más importante: al meme de que "juntos y juntas podemos".

Si ellos concentran su interés nosotras también podemos hacerlo. Repetir aquella antigua consigna que hoy parece precisamente por vieja ya superada pero que sigue plenamente vigente de: "El Pueblo unido JAMÁS será vencido".

)S(

03/01/2009 GMT 1

Salud, Éxito y Serenidad

ghawar @ 00:58

No existes. Tú que escribes estas líneas, o tú que las estás leyendo no pienses ni por un momento que puedes separar de este fugaz instante al observador de lo observado ni pretentas que haya existencia en cualquiera de los dos.

Todo es maya, todo ilusión.

Sin embargo bajemos al mundo "real" de la diferenciación. Es un juego agradable, bonito, cómodo y muy útil.

Pensemos aunque sólo sea por un breve suspiro que existe algo más que este fluido aquí-y-ahora-que-siempre-permanece-y-siempre-huye.

Creámonos que tenemos algún control sobre la aparente nave que navega por el rio del tiempo a la que decimos "vida".

Convenzámonos de que estamos al timón y, llegadas las ilusorias, e inevitables, bifurcaciones (es curioso pero los rios tienden más a la confluencia que a la difluencia) podemos elegir qué camino tomar y que la suma de todas esas elecciones más algunos llamémosles: "accidentes" es lo que al final conformará la ilusión que llamaremos curso vital o "nuestra vida" al mirar atrás.

Dicho esto, y recalcando que toda diferenciación es, cuanto menos, discutible, supongamos que pedimos tres deseos. Podría ser sólo uno, o más, tres es un buen número, mágico, tradicional, tan bueno como otros y mejor que muchos.

Sigamos con el juego teniendo en cuenta que nuestros deseos son a saber, y a saber cuales: Salud, Éxito y Serenidad.

Es decir si la enfermedad es un mensaje, si es una llamada de atención, un grito, un centra-tu-atención-conciencia-en-esto-en-concreto, pedir salud es como decir: "¡Basta! No quiero gritos, ¡Suavidad!".

Pero pedir eso tiene un precio, no hay cosa que no lo tenga.

¿Qué estás dispuesto a dar, a poner de tu parte para que no haya gritos? ¿Cómo quieres entonces escuchar los mensajes?

¡Silencio!

A todos los niveles, no sólo en boca-mente-corazón...

Mientras caminaba pensaba en la metáfora del espejo. Pulir para que refleje la realidad, que, repitamos una vez más: no existe de forma independiente del observador-espejo que la refleja, y lo haga lo más fielmente posible.

Sin pegarse a las imágenes, sin poner de nuestra parte. Una vez leí que en las artes marciales la atención tiene que ser como un buen criado que va, hace el recado y vuelve cuanto antes porque si no volviera no serviría de nada. La mano que agarra es a su vez agarrada por aquello que agarra. Parece una contradicción pero es así, lo digo por experiencia.

Todo capta nuestra atención. Lo bueno, la melosidad, lo que nos produce placer y lo malo, aquello con lo que "nos lo pasamos bien pasándolo mal", aferrándonos al sufrimiento.

No rechazar, escuchar todo.

No preferir, y aunque ello sea inevitable intentar escuchar tanto la música armoniosa como el ruido desagradable sin implicarnos.

Aceptar que estamos muy muy lejos de la no-mente. No aferrarse ni siquiera a la idea de no aferrarse. Esto siempre me pareció un truco dialéctico pero es como si el "wu wei" necesitase, antes de surgir "decidir" que iba a surgir.

Tiene algo de inquietante la pregunta: "¿Quién decide?" "¿De quién son 'nuestros actos'?"

No dejo de pensar en Spinoza diciendo aquello de: "si las piedras fueran conscientes caerían libremente". De nuevo libre albedrio como necesidad, es más, como inevitabilidad.

Entonces, volviendo a los tres deseos, curiosamente el mismo número que, entre otras muchas cosas, reyes magos. Si el primero es equilibrarme previamente para que el cuerpo-espíritu no tenga que hacerlo a la fuerza a través de la enfermedad, parte física, y que así ese equilibrio nos permita el desapego, el segundo es la parte vital de aceptar lo que viene tal y como viene, es decir si el éxito es que nos salgan bien las cosas y aceptamos que todo es "como debe ser" ni mejor, ni peor ni siquiera distinto sino tal y como debe ser, tenemos el éxito asegurado.

Es lo mismo que cuando el Talmud dice que el más rico no es el que más tiene sino quien tiene todo cuanto necesita.

Asumir la ilusoriedad de los objetivos y sin embargo pelear por ellos pero no aferrándose ni al éxito, digamos "aparente éxito", ni al fracaso.

Y por último serenidad que dicho todo lo anterior parece como si pidieras algo y de no conseguirlo pidieras al mismo tiempo la vacuna.

¡Dame de comer o si no puedes quítame el hambre como sea! Sueños, hipnotismo, hierbas...

Dame salud-equilibrio en lo físico-espiritual y si no serenidad para aceptar lo que tenga que venir y poder así aprender bien la lección.

Dame éxito-equilibrio en lo mental-anímico y en caso contrario haz que pueda leer claramente el mensaje. Es más mientras que la serenidad ante el fracaso es casi obligada si queremos tener un mínimo de elegancia, en el triunfo, para no volvernos soberbios y saber que...

"También eso pasará pronto"

la serenidad se convierte en un condimento imprescindible de ese divertido pero irreal juego de valorar las cosas, proponerse alcanzar unas rechazando otras y alegrarnos si lo conseguimos, frustrándonos o enfadándonos en caso contrario. Cuando al final...

Todo, absolutamente Todo es lo mismo.

)S(

07/05/2008 GMT 1

Agua es sentimiento

ghawar @ 09:16

La sal impide que perdamos agua... la pregunta, entonces, sería: ¿qué es aquello, en el plano espiritual que hace que, vivamos lo que vivamos, aún conservemos la capacidad de emocionarnos, de empatizar, de compadecernos, de sentir el sufrimiento ajeno como propio?
Quiero esa sal que me dé más sed, más ansia de sentir y la quiero en vena, lo más rápido, lo más eficaz.
Mi nick viene de alguien que está muriendo por nosotros y su muerte tiene mucho que ver con inyecciones de agua salada en lo más profundo de sí mismo.
De estar lleno de energía pasará a estar lleno de sentimientos y recuerdos como un viejo gastado que vive de las rentas, del pasado que no vuelve y sin embargo la memoria tozuda se niega a olvidar.
¡Ven Conmigo!
¡Nada a mi lado por este mar de sentimientos!

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